Aumentaron las naftas en La Plata: ¿cuánto cuesta el litro de súper y premium?

 

El arranque de 2026 llegó con un ajuste que se siente rápido y sin anestesia en los surtidores. Desde este 1° de enero ya rige un nuevo aumento en los combustibles, impulsado por la actualización de los impuestos nacionales que gravan a la nafta y el gasoil. La medida impacta en La Plata y en todo el país, y vuelve a tensar el presupuesto cotidiano de familias, trabajadores y sectores productivos.

La suba responde a la aplicación de los nuevos valores del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y del Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC), que las empresas productoras, importadoras y comercializadoras deben trasladar a los precios finales. En el caso de las naftas, el incremento impositivo es de $17,291 por litro en el ICL y de $1,059 por litro en el tributo ambiental. Para el gasoil, el esquema contempla un aumento de $14,390 por litro en el impuesto general, $7,792 en la alícuota diferencial que rige en regiones como la Patagonia y algunas zonas del interior, y $1,640 por litro correspondientes al impuesto al CO₂.

Los precios en La Plata, estación por estación

Con estos ajustes ya reflejados en las pizarras, en las estaciones de servicio de YPF de La Plata la nafta Súper se vende a $1.594 por litro, mientras que la Infinia alcanza los $1.812. En el segmento diésel, la Diesel común se ubica en $1.616 y la Diesel Infinia en $1.809.

En Shell, los valores son más elevados: la nafta Súper se paga $1.699, la V-Power llega a $1.977 y la V-Power Diésel se comercializa a $1.949 por litro. Un combo que confirma que cargar el tanque sigue siendo una decisión que se piensa dos veces, incluso para trayectos cortos dentro de la ciudad.

El trasfondo fiscal del aumento

Desde el Gobierno nacional justificaron la medida al señalar que la actualización de los impuestos es parte de un esquema orientado a sostener el equilibrio fiscal y acompañar el crecimiento económico. En los hechos, se trata de una política de incrementos mensuales que viene aplicándose desde 2024 y que busca recomponer la recaudación real, erosionada por la inflación.

Cabe recordar que desde 2018 tanto el impuesto a los combustibles líquidos como el que grava al dióxido de carbono se ajustan trimestralmente en función de la inflación. Sin embargo, durante varios períodos esas actualizaciones fueron postergadas para evitar un impacto mayor en los precios al público. Esa “deuda” impositiva es la que ahora se termina de saldar.

De hecho, a fines de noviembre el Ejecutivo había decidido prorrogar nuevamente la suba de estos tributos y estableció que los aumentos pendientes de 2024, junto con las actualizaciones correspondientes a los primeros tres trimestres de 2025, comenzaran a aplicarse recién desde enero de 2026. El resultado es el incremento que hoy ya se refleja en cada surtidor de La Plata.

Un impuesto con sello ambiental

Dentro de la estructura impositiva, el impuesto al dióxido de carbono tiene un rol específico: grava las emisiones contaminantes generadas por el uso de combustibles fósiles. Se cobra como un monto fijo por litro y se suma al impuesto principal. Aunque su peso en el precio final es menor, se actualiza de manera automática para mantener su valor real, tanto desde el punto de vista fiscal como ambiental.

Mientras tanto, en una ciudad donde el uso del auto sigue siendo clave para miles de platenses que se mueven entre barrios, trabajo y estudio, cada ajuste en los combustibles vuelve a instalar la misma pregunta: cuánto más puede estirarse el bolsillo antes de que el tanque quede, otra vez, en reserva.