Sigue creciendo la morosidad de las familias con bancos y tarjetas de crédito

 

La morosidad en el pago de préstamos personales y tarjetas de crédito sigue creciendo, lo que se vio reflejado a lo largo de 2025, marcando nuevos récords desde 2010, cuando el Banco Central de la República Argentina (BCRA) inició el registro de la serie.

Mientras que la morosidad de las empresas llegó en diciembre pasado a 2,5% del total, la situación de las familias en ese sentido es realmente preocupante tanto para los individuos como para el sistema financiero.

En cuanto los préstamos a familias, los atrasos totales llegaron a 9,3% en diciembre de 2025 y marcaron otro máximo para la serie, con un alza de medio punto porcentual en el mes y de 6,7 puntos en relación con el nivel del mismo mes del año anterior.

Desglosada por rubros, la morosidad en préstamos personales llegó a 12% en diciembre, cuadruplicándose en solo 12 meses, ya que el nivel de un año antes alcanzaba apenas al 3,3%. Con respecto a tarjetas de crédito los atrasos alcanzaron al 9,3% de las financiaciones a familias en diciembre, acumulando un alza de 7,4 puntos porcentuales en el último año.

Los préstamos con garantía real (hipotecarios y prendarios) tienen números más bajos, aunque igualmente en aumento: la morosidad en hipotecarios alcanzó 1,2% en diciembre frente al 1% del mismo mes de 2024.

Y en prendarios, usados para la compra de vehículos, la irregularidad aumentó 2,2 puntos en el año y llegó a 5,8% en el último mes de 2025. En los prendarios con ajuste UVA, el deterioro del pago fue mayor: la morosidad fue de 7,5% en diciembre, tras escalar 4,7 puntos en 12 meses.

Para los especialistas el problema del incremento en la morosidad de las familias radica en factores como el aumento de la relación cuota a pagar comparada con la expectativa de evolución de los ingresos nominales al momento en que se tomó el préstamo. Es decir, los ingresos familiares se reducen drásticamente con relación a la capacidad de pago.

Una situación que también se ve reflejada en el incremento en la morosidad de tarjetas créditos no bancarias (como recientemente reveló el balance de Supermercados La Anónima, que cuenta con propio sistema) o la morosidad en el pago de expensas por parte de propietarios e inquilinos de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, donde el promedio escala al 31%.