La UNLP contará en 2026 con un presupuesto cercano a los $323 mil millones

 

La Universidad Nacional de La Plata tendrá asignado para 2026 un presupuesto total de $322.996.335.363, de acuerdo a la distribución de fondos del Presupuesto Nacional aprobado por el Congreso para las universidades públicas del país.

Con ese monto, la UNLP se ubica como la tercera institución con mayor financiamiento, solo por detrás de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Sin embargo, desde el ámbito universitario advierten que, pese al incremento nominal, los recursos no alcanzarían para cubrir el impacto de la inflación.

Según confirmaron autoridades de la casa de estudios, el Rectorado ya trabaja sobre la cifra asignada, aunque recién el mes próximo, una vez finalizado el receso de verano, el expediente será elevado a las comisiones de Economía y Finanzas del Consejo Superior. De allí surgirá el esquema definitivo de distribución de partidas entre facultades, colegios y dependencias.

En términos comparativos, el presupuesto de 2026 representa un aumento nominal del 29,6% respecto de 2025, cuando la UNLP contó con $249.227.476.753. No obstante, ese incremento vuelve a quedar por debajo de la inflación acumulada y proyectada, lo que implicaría una nueva caída del financiamiento en términos reales.

Además, la comparación con 2025 tiene una particularidad: ese año no contó con una ley de presupuesto aprobada, por lo que las universidades funcionaron con una prórroga del presupuesto 2023, complementada por refuerzos y reasignaciones administrativas. Aun así, el contraste permite dimensionar la tendencia del financiamiento y el desfasaje entre los aumentos nominales y los costos reales de funcionamiento.

En valores absolutos, la UNLP recibirá en 2026 $73.768.858.610 más que en 2025, aunque esa mejora pierde peso frente a un contexto macroeconómico marcado por una inflación superior al 30%. Desde la comunidad universitaria señalan que esta situación podría afectar el pago de servicios, el mantenimiento de edificios y laboratorios, la continuidad de proyectos científicos, las becas estudiantiles y la actualización salarial de docentes y no docentes.

El mayor volumen de recursos se concentra en el área de Educación y Cultura, que pasará de $248.218.073.338 en 2025 a $322.301.338.280 en 2026, con una suba nominal cercana al 29,8%. Este rubro sostiene el funcionamiento de las 17 facultades, los colegios preuniversitarios, las actividades académicas regulares y las tareas de extensión. Aun así, advierten que los fondos resultan insuficientes para mantener el nivel de actividad de años anteriores, en un escenario de costos crecientes y mayor demanda social.

Uno de los puntos más sensibles del Presupuesto 2026 aparece en el área de Salud, donde los fondos asignados a la UNLP caen de $671.781.592 en 2025 a $248.407.819 en 2026, lo que implica una reducción nominal superior al 60%. La baja genera preocupación en la región, dado el rol clave que cumple la universidad en la formación de profesionales y la atención de pacientes en el sistema público. Si bien el presupuesto nacional contempla una partida general para hospitales universitarios, no se especifica cuánto corresponde a cada institución.

En el área de Ciencia, Tecnología e Innovación, el presupuesto asignado aumenta de $337.621.823 en 2025 a $446.589.264 en 2026, lo que representa una suba nominal del 32,3%. No obstante, desde el sector remarcan que el incremento no alcanza para revertir la pérdida acumulada de los últimos años.

A nivel nacional, la UNLP recibirá el 7,1% del total de $4,785 billones destinados al sistema universitario, ubicándose detrás de la UBA, que concentrará casi $800 mil millones (17,6%), y de la UTN, con más de $336 mil millones (7,4%). Distintos informes señalan que el presupuesto global para universidades implica una merma del 7,2% respecto de 2025 y del 34,3% en relación con 2023.

El escenario se completa con cambios normativos incluidos en el Presupuesto 2026, como la derogación del artículo de la Ley de Financiamiento Educativo que fijaba un gasto mínimo del 6% del PBI para el área, y la eliminación de la garantía de financiamiento al sistema nacional de ciencia y tecnología. En paralelo, se registran recortes y reagrupamientos de programas específicos, lo que genera incertidumbre sobre la continuidad de políticas estratégicas para el sistema universitario.